El trabajo de un buen asesor fiscal es lograr que sus clientes tengan todos los papeles en regla. Una tarea que le exige un conocimiento y una preparación, y ante la cual tienen que enfrentarse a una serie de problemas, pues los plazos impuestos por la Administración les son muchas veces desfavorables, «cada vez hay más obligaciones y más trabajo, dar cuenta a Hacienda continuamente de todos los movimientos que hacen las empresas», afirma Lali Benitez, asesora fiscal experta con más de 22 años de experiencia en el sector.

Además, los problemas que tiene este sector tienen una particularidad, y es que afectan en su totalidad al colectivo de autónomos. En El Magacín le damos protagonismo a Lali Benitez (Asesoría Benítez Vera), Antonio Ravelo (Asesoría Ravelo) y Pablo Carranza (Maxofit) para conocer las particularidades en su sector y es que las dificultades a las que se enfrentan diariamente son situaciones a las que tienen que hacer frente sí o sí un trabajador autónomo, pues independientemente del sector en que realice la actividad, del tipo de trabajador por cuenta propia que sea o de los años de experiencia que se tenga, todos los trabajadores deben cumplir con los mismos trámites con la Administración, «nos estamos topando constantemente con trabajo doble, además de que sigue viva la reivindicación de que aunque somos colaboradores de la Administración pero no nos habilitan medios para facilitarnos esa tarea. Eso repercute en la eficiencia de ese trabajo», sentencia Antonio Ravelo.

Puedes volver a escuchar la entrevista completa realizada en El Magacín en el siguiente enlace:

Se trata de una serie de procesos administrativos que los asesores fiscales son expertos en cumplimentar, pues es su labor y la razón por la que le contratan sus clientes -la mayoría de ellos trabajadores autónomos-. Y durante la realización de éstas tareas tienen que enfrentarse a una serie de dificultades que, en primer lugar, les perjudica a ellos pues les entorpece y atrasa en su trabajo. En segundo lugar, les afecta a sus clientes autónomos -y por ende al resto de trabajadores por cuenta propia-. Y en tercer lugar, pero no menos importante, les vuelve a damnificar a ellos, como trabajadores autónomos que son; es como la pescadilla que se muerde la cola, «la digitalización de la Administración iba a mejorar nuestro trabajo pero en realidad nos piden más datos con un menor tiempo de entrega y así ellos (La Administración), tienen más tiempo para controlarlo. El cliente nos subcontrata para resolver sus problemas, nosotros vivimos con fecha, no podemos retrasar las presentacion porque estamos sujetos a fechas invariables de entrega. No notamos la reciprocidad por parte de la Administración», manifestó Pablo Carranza.

La mayoría de las situaciones de dificultad a las que tienen que enfrentarse tienen que ver con la presentación de ciertos modelos. Además, la Agencia Tributaria (AEAT) quiere que los asesores fiscales sean responsables de la conducta de sus clientes., «la domicialición de impuestos ha sido un atraso, te restan cinco días antes de que expire la fecha, si te cae un domingo no se amplía la fecha, así nos vemos todos los asesores trabajando siete días a la semana para cumplir con los plazos que fija la Ley. Se podría ampliar algo para que los clientes tuvieran margen para la entrega de documentación y pudiéramos advertirlos con margen», señaló Lali Benítez.

Comentarios

comentarios