El Arena Negra publica sus pliegos y estalla la polémica

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Christian Cabrera, Candelaria Umpiérrez y Esther Hernández en una foto de archivo

Tuineje es noticia estos días por la celebración del Festival Arena Negra. Si el Womad, el Mar Abierto y la primera edición del Arena Negra tuvieron sus respectivas polémicas, la edición de 2019 no podía ser menos, y el debate ya está servido. La anterior alcaldesa, Candelaria Umpiérrez (CC), firmó un decreto de alcaldía, legal, en el que elegía a dedo a Iván Travieso Gómez, responsable de una productora de la Isla, a la que por un importe no superior a los 15.000 euros, encargó la dirección del festival y la redacción de los pliegos de licitación de los distintos servicios necesarios para la puesta en marcha del evento.

Tras este procedimiento, toma la batuta del ayuntamiento Esther Hernández (PP) que se hace con la alcaldía del municipio y mantiene el mismo procedimiento si bien se ve obligada a modificar las fechas del festival, con las innumerables críticas recibidas por parte de los festivaleros que ya tenían sus reservas de avión, hoteles, etc. desde hace meses ya que la fecha inicial para su celebración se conocía desde el pasado mes de enero. Otro de los aspectos que genera controversia y malestar es que, a falta de pocas semanas para su celebración, se desconoce el cartel de actuaciones y/o actividades al completo, con lo que sin duda merma la asistencia considerable de público y por lo tanto merma también el flujo e impacto económico del festival en la economía local. Recordar que solo el Cabildo de Fuerteventura aporta 300.000 euros de sus presupuestos al Arena Negra.

El pasado lunes, el ayuntamiento publicó en la Plataforma de Contratación del Estado dos pliegos para que las empresas licitadoras conocieran las condiciones que necesitaban para acceder, por un lado, a los “Servicios Complementarios y/o Auxiliares, así como la Logística para la Organización del Festival” por valor de 88.462,72€ y, por otro, al “Servicio de Iluminación, Sonido, Audiovisuales e Infraestructuras para el Festival”, por un importe de 97.436,99€.

Muchas empresas de la Isla, posibles licitadoras, están en pie de guerra por unos pliegos que consideran preparados y que rozan la ilegalidad. Sobre la cabeza de estos empresarios planea la sombra de la duda de que el redactor de los pliegos, presuntamente, haya tratado de favorecer a ciertas empresas afines y garantizar así que resulten ganadoras de un procedimiento, que se creó con el fin de dar igualdad de oportunidades a todos los licitadores.

El objeto de la Ley de Contrato del Sector Público es garantizar que dicha contratación se ajuste, entre otros, a los principios de libertad de acceso a las licitaciones, publicidad y transparencia de estas, no discriminación e igualdad de trato entre candidatos, integridad, salvaguarda de la libre competencia y elección de la oferta económicamente más ventajosa.

La integridad de los pliegos del Festival Arena Negra está en tela de juicio cuando, por ejemplo, se propone la utilización de unos equipos concretos para la grabación y difusión del evento que coinciden, en modelos y características, con los que tiene un empresario de la Isla. Empresario con intereses comunes con el redactor de la licitación. También, cuando el propio redactor del proyecto, que ha sido designado como director del evento, podría encargarse de gestionar la contratación por exclusividad de unos artistas con los que trabaja habitualmente en sus producciones y por la que, posiblemente, obtenga algún beneficio económico. Contrataciones artísticas que sospechosamente quedan fuera de los pliegos.

Hasta cinco productoras vinculadas a Fuerteventura han mostrado su rabia y desconsuelo en redes sociales tras conocerse estos hechos, empresas interesadas en éstas y otras licitaciones que publican diferentes instituciones, que se sienten indefensas ante lo que consideran una utilización de los recursos públicos para el beneficio de una empresa privada. Un sistema, que a su juicio, debería haber sido supervisado por técnicos cualificados del ayuntamiento ya que, como es público y notorio, la firma que aparece en los pliegos pertenece al propio redactor y no a un funcionario capacitado de la institución. Por lo que parece una dejadez de funciones y un exceso de confianza por parte de la administración. Estas empresas reiteran que la mesa de contratación debe garantizar que los cortijos sean tiempo del pasado y que se cumpla escrupulosamente la legalidad, con unos pliegos que den una oportunidad en igualdad de condiciones a todos aquellos licitadores que deseen concurrir a un determinado concurso público.

Puede consultar el pliego AQUÍ.

 

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