El enterramiento de la Cueva de Villaverde es aborigen y del siglo XII o XIII

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El análisis por primera vez de los restos óseos del enterramiento de un hombre y un niño descubiertos en 1979 confirman su contexto prehispánico. Tras reanudarse la excavación el año pasado, después de 30 años, el Ayuntamiento de La Oliva se involucra en la segunda fase de la investigación, financiando la excavación y medidas de divulgación para el yacimiento arqueológico

La Oliva, a 17 de abril de 2019. El Ayuntamiento de La Oliva ha plasmado su compromiso por recuperar el patrimonio arqueológico del municipio y de Fuerteventura, destinando financiación propia a la investigación y divulgación de la Cueva de Villaverde. En el interior de este tubo volcánico, descubierto en 1979, apareció un interesantísimo enterramiento aborigen, así como los vestigios de un poblamiento cuya importancia se ha confirmado tres décadas después de abandonarse la investigación.

Este yacimiento declarado BIC pudo haber sido ocupado durante unos mil años (del siglo III al XIII d. c.), fechas que tratará de confirmar la investigación, y que situarían a la Cueva de Villaverde como un poblado aborigen de referencia a nivel de Canarias».

Si la última investigación arqueológica realizada en 2018 estuvo promovida desde la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, en la segunda fase, programada para este verano, el Ayuntamiento de La Oliva se vuelve a involucrar, y esta vez no sólo con la cesión del espacio –la cueva se encuentra en un terreno municipal-, sino destinando una inversión propia para cofinanciar el proyecto.

«Se trata de la primera vez que el Ayuntamiento de La Oliva destina una inversión directa para apoyar una investigación arqueológica», señaló el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco. «La situación económica nos lo permite, y la oportunidad lo merece, porque podemos contribuir a entender cómo vivían nuestros antepasados. Nos dicen que podría ser el yacimiento más importante de Fuerteventura en este sentido, y uno de los más relevantes de Canarias, así que lo tiene todo para convertirse en un futuro centro de interpretación», declaró Blanco.

La concejala del área de Cultura y Patrimonio, Guacimara González, agregó que además de la excavación, «tenemos otra inversión aprobada para instalar unas lonas interpretativas en el exterior de la cueva», «un total de unos 20.000 euros entre los dos proyectos». Al encontrarse junto a la travesía de Villaverde, las lonas aportarán información al visitante,  redirigiendo al turista a la visita virtual que ya está disponible en la web www.yacimientocuevadevillaverde.org, mediante un código QR. Así, «el Ayuntamiento de La Oliva se implicar también en la divulgación del yacimiento, pues resulta muy interesante ir dándolo a conocer al mismo tiempo que se desarrolla la investigación», valoró González.

Un enterramiento del s. XII-XII y una vivienda del s. VIII

La datación de los restos óseos del «Individuo 1», un varón de unos cuarenta años que apareció enterrado junto a un niño de cuatro, situado en una extraña posición sobre la cabeza del adulto, ha confirmado que este enterramiento corresponde a la cultura aborigen, al fecharse entre los siglos XII y XIII.

Estos estudios los ha llevado a cabo la empresa Arenisca Arqueología, que ha retomado la investigación por encargo de la Dirección General, tres décadas después de que se realizaran las últimas excavaciones en el año 1988. Según explica la directora del proyecto, la arqueóloga Rosa López, «se han datado por primera vez los huesos del enterramiento, enviando a analizar los restos del varón adulto a un laboratorio de Miami».

Igualmente, con respecto a las estructuras del exterior, serían incluso más antiguas. «con las dataciones por carbono 14 de restos de huesos de cabra y cenizas, hemos podido saber que las estructuras más antiguas investigadas en esta fase podrían corresponder a un hogar del siglo VIII».

El equipo de Arenisca ha recuperado miles de fragmentos (300 bolsas de material) que todavía restan por analizar. Entre los restos hallados, se encuentran conchas, huesos de animales como cabra, oveja e incluso cerdo -algo muy novedoso y llamativo-, y también de animales marinos como peces y cetáceos, además de grandes cantidades de cenizas que refrendan una ocupación prolongada. Con respecto a la cultura material, han aparecido cerámicas, útiles de manufactura refinada, e incluso elementos decorativos que hablan de una sociedad compleja.

En las excavaciones de los años ochenta se descubrieron también huesos de foca monje, siendo el de Villaverde el único yacimiento donde han aparecido estos restos.

2ª Fase. En busca de conclusiones históricas

En el proyecto aprobado por el Ayuntamiento de La Oliva para cofinanciar junto al Gobierno de Canarias la segunda fase de la investigación, que se desarrollará durante cinco meses a partir de julio de 2019, la empresa Arenisca Arqueología ha propuesto avanzar con importantes  novedades.

«En esta segunda fase, se desarrollarán estudios bioantropológicos de los restos del enterramiento para conocer más sobre el hombre adulto y el niño», explica la directora del proyecto, Rosa López. En este sentido, el proyecto propone pruebas de ADN que nos permitan extraer la máxima información de uno de los pocos enterramientos simultáneos de Canarias.

Del estudio de los carbones, añade, «podremos entender más sobre la vegetación, el clima y el paisaje en épocas pasadas», y «buscaremos también semillas (estudios carpológicos) para tratar de entender si había cultivos, y si los había, de qué tipo».

Este apartado de la investigación es interesante, explica la arqueóloga, porque «las crónicas de los conquistadores no reflejan que los mahos tuvieran cultivos». Sin embargo, «es posible que sí cultivaran en épocas anteriores.

En este sentido, «las referencias más antiguas se encuentran precisamente en la Cueva de Villaverde, donde en la investigación de 1988 se fecharon carbones del siglo III d. c., una datación que se tratará de confirmar analizando también restos óseos».

Igualmente, señala López, «se ampliará la superficie de excavación, tratando de delimitar la entidad del yacimiento. Por el momento, se han identificado muros y la estructura de una posible vivienda en el exterior, de manera que ahora trataremos de conocer cuán grande e importante es este poblado», ampliando el espacio de excavación para definir el urbanismo y las fases de ocupación del poblado en la parte exterior.

Otro apartado importante será analizar tanto el material ya extraído, para tratar de obtener conclusiones históricas, como los estratos interiores tras su excavación.

Al igual que en la primera fase, el proyecto prestará una especial atención al apartado de la divulgación. Todo el procedimiento de la excavación se encuentra documentado en una página web, con contenido multimedia y visita virtual, una información que se seguirá ampliando en www.yacimientocuevadevillaverde.org.

Equipo multidisciplinar

Las disciplinas de la primera fase continúan, un equipo de investigación que estuvo integrado por una restauradora, personal de marketing cultural, y especialistas en topografía y arqueología.

Además, en esta segunda fase se suman especialistas en antracología (carbones), carpología (semillas), bioantropologia para el estudio de restos óseos humanos, un especialista en fauna (restos óseos animales), y una colaboradora de la universidad de Oxford especialista en antropología social.

Un poblado de entidad

A falta de catalogar y estudiar la gran cantidad de material arqueológico extraído, las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a que la Cueva de Villaverde –un tubo volcánico donde en 1979 fue descubierto un singularísimo enterramiento compuesto por los esqueletos de un adulto y un niño dispuesto en una extraña posición sobre la cabeza del hombre- se ratifica como un yacimiento arqueológico de referencia a nivel de Canarias.

La reactivación de la investigación ha puesto de relieve la existencia de estructuras que, con toda probabilidad, tienen continuidad en el área aún no excavada del entorno y en el interior de la cueva. Igualmente, la aparición de grandes cantidades de materiales sugiere que la ocupación de este espacio que se prolongó durante siglos.

Según la directora del proyecto, «no hablamos de una cueva ocupada en un momento determinado, sino que probablemente estamos ante un poblado, y además un poblado de mucha entidad. Estuvo ocupando durante un largo periodo de tiempo, y por eso nos puede dar las claves del poblamiento en el norte de Fuerteventura.

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