Al son del timple, Althay Páez, estuvo este lunes en los micrófonos de De Buena Mañana. Una entrevista muy personal en la que repasó con Álvaro Veiga el excelente momento profesional que atraviesa, gracias a un instrumento del que dice, es su vida.

Althay es capaz de producir los sonidos más intensos. En su entrevista en Onda Fuerteventura lo demostró, a pesar de utilizar un timple que lleva en sus manos tan solo 15 días. Su madera, llegada de Canadá, llamó la atención de este músico que no dudó en incluirlo como una de las grandes joyas en la colección de 26 timples que atesora.

Su trabajo le ha valido la invitación para participar el próximo 8 de noviembre en el Womad, en Las Palmas de Gran Canaria, donde tendrá la oportunidad de mostrar ante un público mucho más amplio lo que es capaz de aportar al mundo de la música. «Yo hago música para la gente y si no veo a las personas felices es porque estoy haciendo algo mal. No me gustan los agradecimientos, mi granito de arena a la sociedad es hacer música para ellos».

Uno de sus momentos más especiales con el timple lo vivió recientemente, durante las fiestas de Puerto del Rosario, cuando tuvo la oportunidad de tocar con Orishas. Fue, según los espectadores, la canción más espectacular de un concierto en el que todos los presentes se rindieron a los acordes de Althay, incluso los cubanos que admitieron haberse sentido como en casa con esos acordes.

Lo mejor para Althay Páez llegaría después del concierto, en el Hotel El Mirador, donde uno de los integrantes de Orishas le propuso hacer un proyecto común. Un momento «maravilloso» que aún no termina de creer.

Girando por salas

El timplista habló de Girando por salas, un nuevo reto para él con el que intentará emprender una gira de conciertos por distintas salas y escenarios del país. «Mover músicos fuera de las islas es complicado y vimos la oportunidad de presentarnos a este proyecto. Se trata de una iniciativa que ayuda a los solistas y grupos emergentes a darse a conocer».

Su proyecto ha sido seleccionado y es de los 500 participantes en la fase final en la que el público tendrá que votar y decidir cuáles serán esos grupos y solistas que presentarán sus propuestas hasta en 150 salas.

Para ayudar a Althay a hacer realidad esta ilusión es tan fácil como seguir las instrucciones que él mismo da en su perfil de Facebook. «Entren y voten, por favor. Les dejo el enlace… VOTA AQUÍ cuando entren en la parte superior le dan a ENTRAR y con el mismo Facebook pueden hacerlo, es gratis y no se les va a molestar para nada».

«Para mí es un reto llegar a las personas que no están dentro de tu círculo. Llevo muchos años y ahora han llegado muchas cosas de golpe, no sé el por qué, no sé si es por no rendirme en el trabajo. Algunas veces tengo ganas de abandonarlo todo, cuando estoy en lugares en los que no me escuchan o cuando tengo que hacer cosas que me hacen sentir como en un Spotify o un ordenador», explicó Páez, quien añadió que «cuando he estado en Nueva Orleans o Miami y ves a gente tocando en el metro piensas por qué te pasan tantas cosas buenas, pero tengo que aprovecharlas, no puedo pararme a pensar».

Con un disco editado y miles de kilómetros a su espalda, Althay Páez sigue luchando por lograr llevar el sonido de su timple lo más lejos posible, aunque sabe que no es un camino fácil. Las alegrías que está recibiendo en los últimos tiempos son el merecido premio a la lucha constante de una persona, que lo único que quiere es poder vivir de lo que realmente le hace feliz, la música.

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