Entra en prisión 18 años y medio por matar al okupa de su vivienda en Morro Jable

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La Audiencia de Las Palmas ha condenado a 18 años y medio de prisión a un vecino de Fuerteventura al que un Jurado declaró culpable de haber asesinado en enero de 2018 en la localidad de Morro Jable a un joven de 26 años que había ocupado una vivienda de su propiedad.

Según reflexiona el magistrado Carlos Vielba en su sentencia, que ha sido hecha pública este miércoles, en este caso «se ha tratado de una muerte evitable de haber concedido a los juzgados y tribunales medidas eficaces para prevenir o en su caso solucionar con rapidez por medio de medidas cautelares la usurpación inmobiliaria».

Vielba recalca que no trata de justificar «en modo alguno un asesinato» y que toda muerte violenta es «especialmente repudiable», pero expone que es preciso que se dispongan de medios eficaces a los juzgados, tribunales y al Ministerio Fiscal para afrontar esta tipología delictiva cada vez mayor.

El acusado, Jesús M.L., un cocinero jubilado asturiano, deberá indemnizar con 150.000 y 100.000 euros al hijo menor y a la madre del fallecido, respectivamente, según la sentencia de la sección sexta de la Audiencia de Las Palmas.

El magistrado ha impuesto la pena en su mitad inferior por considerarla proporcionada a los hechos, ya que el Jurado apreció que el acusado sufrió un «cortocircuito» que propició su desaforado ataque, de «extrema violencia», que abunda en ese estado pasional.

Según los hechos probados, entre el acusado y el fallecido existía enemistad por la ocupación de su vivienda. De hecho, el procesado había presentado entre abril y noviembre de 2017 cuatro denuncias contra la víctima por usurpación de su casa, amenazas, agresiones y marihuana.

En su sentencia, Vielba argumenta el delito de asesinato por los múltiples golpes que dio el acusado al joven con un bastón acabado en tijera, dos de ellos mortales, y porque una vez desvanecido continuó su agresión mediante patadas y lo golpeó con una piedra en la cabeza.

Así mismo, entiende que no existe duda alguna de su autoría porque la agresión, que comenzó en un bar y concluyó en la calle, a unos 30 metros del local, fue relatada por el propietario del establecimiento y por los clientes que se encontraban la noche del 21 de enero en él.

El acusado además actuó con alevosía, pues se valió de medios ejecutivos que limitaron de forma «ostensible» cualquier defensa de la víctima, que desconocía «sus intenciones y la existencia del arma utilizada».

El magistrado considera también que el ataque se produjo con «una carga grande de violencia y agresividad y utilizando un arma blanca de gran potencialidad lesiva que el agresor proyectó reiteradamente contra su víctima».

El joven, por su parte, no tuvo oportunidad de contraataque efectivo, más allá de arrojar el mobiliario del bar a su agresor, que continuó su agresión cuando la víctima tenía anulada por completo su capacidad defensiva por las graves heridas que ya sufría, añade la sentencia.

 

Fuente: EFE

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