Fallece el profesor Don Gregorio Hormiga Fulgencio

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Hoy día seis de mayo en plena pandemia, del coronavirus, como consecuencia de una
enfermedad que le había mantenido más de seis meses encamado, muere una de las personas más emblemáticas y conocidas del viejo Puerto Cabras. El profesor Don Gregorio Hormiga Fulgencio.

Fue un incasable trabajador de la enseñanza, si algo lo distinguía entre sus alumnos,era el poder despertar en ellos, un interés por el desarrollo no solo de sus conocimientos sino de sus valores, destacando el respeto a todo. A pesar de su carácter, mantenía fuertes emociones y creencias religiosas, con un corazón que no le cabía en el pecho, donde albergaba sentimientos de amor hacia los demás entre ellos a su familia, a la que como todo padre amaba con locura, sin embargo pocas veces los manifestaba, debido precisamente a su condición de ser un hombre idéntico a sí mismo y diferente a todos los demás.

Su hobby preferido era la música, formó parte de la banda insular de música de Puerto Cabras, cuyo director fue Don Jesús Miranda, desde muy joven, se dedicaba a tocar con algún grupo de la época, como la orquesta Ecuador, de Tito Gil, que en paz descanse, luego, con amigos como Tino de León, el sargento Pedro, y otros formó la orquesta Pensilvania, donde en los bailes para las fiestas del Rosario, o cualquier pueblo de la isla donde eran contratados, nos deleitaba con canciones como La Batea y el Berengumbé entre otras.

Otra de sus pasiones era la colección de caracolas, de las que posee cientos de ellas, y el cuidado de las plantas. Desde que se jubiló, comenzó a traducir la Biblia de español a inglés, a componer canciones y tocarlas en el teclado, y a reunirse con los amigos y conocidos en el mentidero, donde casi todas las tardes pasábamos nuestras horas de ocio, contando anécdotas y peripecias ocurridas a lo largo de nuestra vida. Hoy es un día muy triste para nosotros, pues la pérdida de don Gregorio, nos va a dejar una profunda huella, difícil de borrar. Nuestras mayores condolencias a sus hijos,

Noemí, Márgaret y Yuval; a sus nietas: Nereida y Andrea, a su bisnieta, a tus yernos y nuera, a toda su familia, amigos, compañeros y conocidos.

Hoy seguro que ya estás en presencia de Dios y la santísima Virgen María, bajo la advocación de la Virgen de la Peña y del Rosario, por las que sentías una profunda devoción y al que tanto le pedías que te mostrara su rostro. Desde ese lugar, descansa en paz, e intercede por tu familia ante Dios, para que ayudados por su infinita misericordia, les libere de todo mal.

Rafael Pérez Tamariche

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