Fuerteventura contará con un Museo de Señales Marítimas en el Faro de la Entallada

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. El consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca asegura en Onda Fuerteventura que será el segundo Museo de Señales más importante de toda España.

Gracias a este espacio que verá la luz en 2017, se podrá recorrer todas las salas que componen la Exposición de Señales Marítimas del faro de La Entallada y subir hasta la linterna, donde se encuentra la única óptica de reverberos, con espejos en lugar de lentes, de todas las que funcionan actualmente en los faros españoles.

El consejero de Juan Estárico llegó con su familia el 4 de diciembre del año 1953, fecha en la que se encendió el Faro de la Entallada por primera vez junto con Malillo Castaño, los dos torreros de la zona, su inauguración supuso un hito en cuanto a arquitectura, “una gran obra de arte construida en los años 50, cuando aún las protecciones medio ambientales permitían estas grandes edificaciones, junto con la Delegación del Gobierno y la oficina de Correos de Gran Tarajal que fueron realizadas en la misma fecha”.

El consejero detalló durante la entrevista que el Faro de la Entallada fue construido con Cal de Fuerteventura, con piedra de basalto, e incluso con la incorporación de un horno de cal para este uso, así como la piedra roja de Tefía, solo se trajo de fuera el cemento para pilares y vigas y el hierro para las armaduras. “La óptica del Faro (lente) costó casi tanto como el edificio entero”. El faro supuso una oportunidad laboral para los vecinos de toda la isla, “hubo que hacer la carretera ‘a pico y pala’ y en la cima hubo que explanar la montaña y demoler un cerro que había enfrente, con la piedra de basalto que se extrajo se realizó su construcción’, señala Estárico.

La familia de Estárico permaneció allí hasta los años 90. En el año 1991 el Faro se automatiza, como resultado del Plan de Mejora de Señales Marítimas y se incorpora la red eléctrica convirtiendo al Faro de la Entallada en el primero que dispuso de este tipo de energía en todo el archipiélago. En paralelo, se asfaltó la carretera y se automatizó el sistema completo con grupos electrógenos de emergencia, equipo GPS y radio Faro.

“Ya no tenía razón de ser que los torreros vivieran en el Faro”, matiza el consejero. A partir de este cambio de ciclo se el Faro de la Entallada dependerá del centro de control de Puerto del Rosario. A partir del año 93, fecha en la que los Faros comienzan a depender de la Autoridad Portuaria, será totalmente vigilado por control remoto desde Puerto del Rosario. “Lleva más trabajo ahora que antes, antes residías allí y conocías todos los entresijos, ahora el mantenimiento es más trabajoso y depende de un mecanismo más complejo para que no falle”.

La vida del farero era ‘una vida ligada a la literatura’ asegura Estárico, “en todos los Faros había bibliotecas, ningún farero podía tener los mismos ejemplares y se los intercambiaban con otros torreros, además montaban pequeñas escuelas y ejercían como maestros en los entornos cercanos impartiendo conocimientos de gramática, matemáticas y en general de todo lo que leían”. El consejero asegura que ningún farero se arrepiente de haber tenido esa vida, “se vivía bien en los Faros, aunque estabas aislado y en gran medida tenías costes añadidos para poder estudiar y formarte, era una vida tranquila ligada al medio ambiente que nunca olvidaremos”.

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