Fuerteventura se suma a las movilizaciones contra las listas de espera

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La primera Jornada de Lucha contra las Listas de Espera, que se ha celebrado el jueves 25 en hospitales y centros sanitarios de todo el Estado. La situación es grave. En junio de 2008 la lista de espera quirúrgica era de 372.000 personas. Nueve años después, esta cifra casi se ha duplicado. En junio de 2017, últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Sanidad, el número de personas a la espera de una operación era de 604.103.

El desarrollo de la Ley General de Sanidad desde 1986 ha provocado desigualdades tremendas, según indican desde la Coordinadora Anti-Privatización de la Sanidad Pública. Hoy tenemos 17 servicios de salud con carteras diferentes y tiempos diferentes. Esto provoca que las listas de espera varíen mucho según la comunidad. Catalunya es de lejos la más afectada, con 156.862 personas en la lista de espera quirúrgica, muy por delante de la siguiente, Andalucía, con 62.399 pacientes. Y mientras que en el País Vasco se espera de media 48 días para una operación y 20 para una cita diagnóstica, en Canarias la media es de 179 y 107 días respectivamente.

Para los convocantes del colectivo Salud y Sonrisas y la Plataforma por una Sanidad Digna en Fuerteventura Ya, «se puede acabar con el problema de las listas de espera sin necesidad de gastar más, se trata de un problema de gestión», aseguraron hoy en la concentración desarrollada frente al Hospital General Virgen de la Peña en Fuerteventura. En primer lugar, «creando un turno de tarde en los hospitales. Los médicos, al contrario que enfermeros y otras categorías, trabajan en turno de mañana, hasta las 15h, y después realizan «peonadas», horas extra. A partir de las 15h, estos centros decaen en actividad y dejan la alta tecnología y quirófanos solo para las urgencias”, dijeron desde Salud y Sonrisas.

Un segundo turno “permitiría no tener que derivar a la privada, con todo el gasto que supone, y esto permitiría contratar a más profesionales” en un momento en que se calcula que un 20% de los nuevos médicos, cuya formación cuesta entre 250.000 y 300.000 euros a las arcas públicas, acaban buscando trabajo en el extranjero por falta de oportunidades aquí. Un segundo turno implicaría también la derogación del artículo 90 de la Ley General de Sanidad, “un artículo trampa, pues permite las derivaciones a la privada ‘una vez optimizados los recursos propios’, pero para mí optimizar es usar eficientemente los recursos, no dejar cerrado el escáner y enviar a los pacientes a la privada”.

El funcionamiento al 100% de los hospitales públicos, indican, permitiría eliminar las derivaciones, las pruebas externas y los conciertos, unos conciertos que “están aumentando en todas partes, gobierne quien gobierne», aseguran.

Esta medida debería ir acompañada, añaden desde CAS, por una ley estatal de incompatibilidades que impida a los médicos que trabajan en la pública trabajar también en la privada.

 

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