Muere Octavio García, represaliado en Tefía por su orientación sexual

Octavio García nació en 1931 en Las Palmas de Gran Canaria, en el seno de una familia humilde. En 1953, con 22 años, fue detenido tras una denuncia y, sin juicio alguno, por la Ley de Vagos y Maleantes. Los motivos de su condena: ser homosexual, corruptor de menores y por escándalo en la vía pública. La apertura de la colonia de Tefía, le convirtió en uno de los primeros presos que cumplió condena en ella.

El centro era dirigido con mano de hierro por un excarmelita que instauró un auténtico régimen de terror, peor que un campo de concentración, en palabras de Octavio García. Su trabajo allí consistía en acarrear agua de un pozo, ya que el centro carecía de agua corriente, picar piedra de una cantera de piedra de cal y levantar gavias y muros, todo ello bajo el sol inclemente de la isla y la rigurosa vigilancia de los funcionarios. Cualquier mínimo motivo era suficiente para recibir una paliza.

El paso por la prisión lo dejó marcado de por vida. Tras su salida se fue de Canarias y sólo hasta hace unos años fue capaz de contar su historia.

En el año 2009 el Gobierno español aprobó la concesión de indemnizaciones a las personas homosexuales o transexuales que hubieran sido encarceladas durante el franquismo. Octavio García recibió 12.000 euros por sus dieciséis meses de cautiverio. La Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía cerró por Orden del Ministerio de Justicia de 21 de julio de 1966. La persecución de homosexuales y transexuales se prolongó hasta 1979, cuando se derogó la ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Esta situación impidió que los presos se beneficiaran de las dos amnistías de la transición. Sus historiales policiales tampoco fueron limpiados, por lo que las fichas siguieron reflejando los antecedentes de homosexualidad.

El artista Javi Larrauri quiso contar su historia en ‘Testigos de un tiempo maldito’, una muestra con la que pretendía denunciar lo que vivieron, recordar que no sólo por política se sufría en el Franquismo. Dramas como el de Octavio García le conmovieron especialmente. En el documental que elaboró Larrauri con sus testimonios cuenta que algunos de sus compañeros intentaron huir, incapaces de soportar más, en una misión suicida para una isla sitiada. A Octavio García lo detuvieron en Las Palmas y le sometieron al escarnio público que las autoridades había ideado para los que eran como él: tras raparles la cabeza, les subían a un camión y les ‘paseaban’ por los pueblos para que les insultasen sus vecinos.

La disidencia sexual durante el franquismo recibió un crudo castigo. Sin compasión. Una historia invisible, de dolor latente que Octavio García sufrió en primera persona. García se ha convertido en el símbolo tanto para el movimiento de la memoria histórica como para el movimiento LGBT nacional. Desde el colectivo ALTIHAY FUERTEVENTURA han expresado sus condolencias, «Te recordaremos siempre en Tefia aquel día en que lleno de Dignidad, Generosidad y Orgullo te armaste de valor y mencionaste el nombre y los apellidos de todos los que vivieron contigo aquel infierno». Testigo de un tiempo maldito, Descanse en Paz, Octavio.

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