Newport defiende el papel de los Centros de Formación online durante la cuarentena

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Tras el cierre de la formación presencial de los centros de formación el pasado 12 de marzo por orden del Gobierno de Canarias por causa del Coronavirus, todos los centros educativos de todos los niveles de enseñanza guarderías públicas y privadas, infantil, primaria, secundaria, formación profesional, universidades, centros colaboradores del Servicio Canario de empleo y empresas públicas y privada del mundo educativo, aplicaron la suspensión formativa y echaron el cierre de todas las instalaciones, suspendiendo así la formación presencial.

Esta situación, que ha sido prolongada hasta el 11 de abril, y tras una más que posible aprobación del Congreso, se extenderá probablemente hasta el 26 de abril, ha hecho que más de 200 empresas de formación hayan tenido que adaptar su formación presencial, a las modalidades online y a distancia.

José Antonio Newport, Presidente del Grupo de Formación NFORMAR y Presidente de la patronal CECAP CANARIAS (Federación Canaria de Empresas de Formación), analiza en esta entrevista los retos del sector y destaca el apoyo del Gobierno de Canarias para mantener un servicio esencial para desempleados y ocupados de las islas.

  1. ¿Cuáles son, en su opinión, las expectativas que se abren en la economía canaria a corto y medio plazo en el sector de los centros de formación?

El sector de los centros de formación ha actuado siempre como salvoconducto para la creación de empleo en Canarias. En la complicada situación que atravesamos por la alarma sanitaria del coronavirus, tanto la Consejería de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno Canarias, a través del Servicio Canario de empleo (SCE), como la Federación Canaria de Empresas de Formación (CECAP CANARIAS) y los centros que la conforman estamos haciendo un esfuerzo estoico para ofrecer al público una amplísima oferta formativa en las modalidades de teleformación, a distancia y on line. La alarma sanitaria y el confinamiento han acelerado el proceso de transformación digital en el sector de la formación para adaptarse a esta nueva situación excepcional provocada por el confinamiento. Una crisis sanitaria que ha tenido consecuencias inmediatas sobre el mercado laboral y que esperemos que se solucione pronto. En este contexto, en el que prima la salud por encima de cualquier otra cosa, los centros de formación van a jugar un papel vital para cualificar profesionalmente a miles de canarios obligados a quedarse en casa. Serán los encargados de preparar a gran parte de la sociedad canaria para el día después de esta crisis.

El COVID-19 nos abre un nuevo escenario en la forma de relacionarnos, en el que durante varios meses después del levantamiento del estado de alarma, coexistiremos con unas normas más estrictas en las relaciones cotidianas, y que evitará la aglomeración de personas. Este nuevo escenario no permitirá durante un tiempo el desarrollo de formación presencial, por lo que desde CECAP Canarias hemos propuesto al Servicio Canario de Empleo que mediante la misma fórmula de formación a distancia y online, podamos poner en marcha Acciones Formativas no comenzadas para trabajadores desempleados y ocupados, en la línea que seguirá el Servicio de Empleo Público Estatal.

¿Cómo valora la medida del Gobierno que permite que 2.400 millones de euros que deberían destinarse a políticas de empleo puedan destinarse a cubrir las prestaciones por desempleo?

Aun estando de acuerdo con la mayor parte de las medidas adoptadas por parte del Gobierno Central en el Decreto que se publicó el miércoles, 01 de Abril, Real Decreto Ley 11/2020, de medidas urgentes en el ámbito social y económica, creo que ha cometido un grave error, que es permitir que los Fondos de las políticas activas de empleo, que además son finalistas, se puedan utilizar para el pago de prestaciones de desempleo. Existen mil y una partidas en los presupuestos generales del estado, actualmente no esenciales, para detraer fondos que permitan el pago de las prestaciones por desempleo, pero desde luego, creo que no es de recibo, que se utilicen los fondos correspondientes a las políticas activas de empleo, que son la mejor herramienta de que disponen las Comunidades Autónomas y el Estado para relanzar con éxito el empleo.

Aunque por parte del Gobierno Central se ha indicado que esta actuación es una medida puntual y excepcional, no parece razonable que se recorten fondos en la herramienta más potente de que disponen las Comunidades Autónomas para afrontar la crisis de empleo que va a generar el COVID-19. Confío que en los próximos días se subsane este error, y atendiendo a la presión generada por las Comunidades Autónomas, incluso se incrementen las partidas correspondientes a las políticas activas de empleo. Además, el acuerdo que se está gestando en la Unión Europa, y que permitirá el acceso de España a más de 35.000 Millones de Euros para abonar las prestaciones por desempleo generadas por los ERTES, debería habilitar de forma inmediata que los Fondos derivados de la cotización por formación profesional, vuelvan a su destino finalista, o sea, las políticas activas de empleo, en particular la formación profesional para el empleo, e incluso que se incrementen significativamente dichas partidas presupuestarias.

¿Qué impacto tendría en una comunidad como la canaria recortar en las políticas activas de empleo?

La crisis del COVID-19 está generando miles de despidos en Canarias, y por desgracia derivará en un escenario de recesión económica que hace necesario resaltar la importancia que tienen las políticas activas de empleo que desarrollan las comunidades autónomas. Es de vital importancia mantener los programas de orientación y formación profesional individualizada para los trabajadores desempleados y su acompañamiento hacia el empleo. Las políticas activas de empleo, son las únicas que permiten el reciclaje de los trabajadores despedidos masivamente, para poder optar a trabajar en otros sectores productivos.

¿En qué situación dejaría al sector la reducción de presupuesto para desarrollar la actividad formativa?

Sin duda ha sido una decisión que ha sorprendido a todos en el sector de la formación y el empleo. Esta medida supone intentar limitar las competencias de las comunidades autónomas, ataca el principio de suficiencia financiera, y, por tanto, es una decisión que rompe cualquier tipo de diálogo y de consenso. Como empresario de la Formación Profesional y Presidente de CECAP CANARIAS, me corresponde defender fervientemente las políticas activas de empleo e incidir en la importancia de que estas se mantengan. Estas políticas, incluso aceptando que reforzar el pago de prestaciones por desempleo en este periodo de tan alto desempleo sea necesario, nos traerá como consecuencia a medio y largo plazo que la formación de los profesionales españoles se distanciará de la oferta de empleo por parte de las empresas y por lo tanto aumentará el número de parados. La administración pública puede y debe buscar fórmulas para garantizar las prestaciones por desempleo y el mantenimiento de las políticas activas de empleo.

¿Confía en que el Gobierno de Canarias defenderá que se mantengan estos recursos para fomentar el empleo en la comunidad?

Tengo plena confianza en que el Gobierno de Canarias, con el presidente, Ángel Víctor Torres, al frente, garantizará el mantenimiento de los Fondos que corresponden a esta comunidad autónoma en materia de políticas activas de empleo, y también de los Fondos del Plan Integral de empleo de Canarias (PIEC).

Quiero destacar la gestión de la Consejera de Economía, Conocimiento y Empleo, Elena Máñez y la Directora del Servicio Canario de Empleo, Dunnia Rodríguez, que ha permitido mediante la publicación de las correspondientes resoluciones e instrucciones que miles de alumnos en Canarias, continúen y culminen su proceso formativo, evitando una debacle de despidos en el sector de la Formación.

¿Qué valor aporta la formación y la cualificación a una sociedad canaria tocada por una crisis sanitaria sin precedentes que lastra la economía y el empleo?

En situaciones de crisis como la que estamos viviendo actualmente, la formación y la cualificación de las personas en general, pero sobre todo de los colectivos más vulnerables, multiplica las posibilidades de reincorporarse al mercado de trabajo, o de mejorarla posición de los ocupados en una empresa. En estos momentos de incertidumbre debemos animar a todas las personas, independientemente de la edad que tengan, a reengancharse a la formación, ya sea mejorando su perfil curricular, reciclando sus conocimientos profesionales, o estudiando otro campo del conocimiento.

¿Cree, como muchos, que esta situación va a obligar a reinventar el mundo de la formación?

El mundo de la formación vive en constante evolución, por lo que esta situación por muy inesperada que haya podido ser, solo ha puesto de manifiesto la gran capacidad adaptativa que ya teníamos. Lo que sí ha quedado patente es que la teleformación y la formación a distancia ya no son “el futuro” como se solía decir hasta hace no mucho, sino que son el presente, y como tal, tenemos que ayudar al alumnado a ponerse al día con sus competencias digitales y a sentirse capaces de realizar cualquier curso, módulo o certificado de profesionalidad en estas modalidades.

¿Está a salvo el sector de la formación de las consecuencias de esta crisis?

Es evidente que hay sectores especialmente perjudicados, como el turismo y el comercio, que esperemos que puedan volver a la normalidad cuanto antes. Pero las consecuencias de esta situación nos afectan a todos. Los centros de formación mantenemos una estrecha relación con las empresas a las que nutrimos de profesionales que salen de nuestras aulas. Y es evidente, que si estas empresas entran en un periodo de dificultades, demandarán menos mano de obra, y por lo tanto los centros de formación nos tendremos que volcar aún más si cabe en entender por un lado qué carencias formativas tienen los profesionales ya contratados por las empresas, y por otro, en entender qué se busca en los profesionales a contratar. Solo así podremos mejorar el perfil de nuestro alumnado y hacer que las empresas sigan apostando por nosotros para sus contrataciones. Es una cadena que requiere el esfuerzo de todos, incluido el de la administración pública.

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