OPINIÓN | Salvar el Patrimonio, la lucha del historiador Carmelo Torres

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Tras un breve recorrido por la histórica desprotección del casco antiguo de la capital majorera y los acontecimientos que se han ido sucediendo en los últimos tres años he decidido arrojar la toalla. Se me hace irreal que cuando a los técnicos de patrimonio del cabildo se les ocurre proteger algo se hace sin el rigor que se exige cuando un tercero, como simple ciudadano, intenta defender un patrimonio que debería pertenecernos a todos, para poder disfrutarlo, visitarlo, … y de paso revitalizar y dar valor y sentido a una
zona de puerto que hoy languidece.

Cuando el pasado 26 de febrero presenté, por tercera vez, la iniciativa conducente a incoar un expediente BIC para los restos del viejo Puerto de Cabras lo hice entendiendo que la solución intermedia del catálogo arquitectónico municipal había fracasado, como se demostró con la demolición de los restos del antiguo cuartel de la Guardia Civil, sin que existan culpables, … Ese mismo catálogo que al entrar en vigor la Ley de Patrimonio Cultural de 2019 pasa a quedar obsoleto y falto de dotación presupuestaria al haberse incrementado las exigencias para este tipo de documentos… Una piedra más en el zapato que se encargaron de meter para hacer todo lo vinculado al patrimonio aún más complejo y costoso, en tiempo y en dinero, … y a eso se debe que al presente este catálogo esté congelado en el tiempo, … lo mismo que acontece con el de La Oliva desde el 2008.

Y esto acontece a pesar del color político que gobierne, o de la combinación de abanicos de colores, … y es que frente a la inacción, incapacidad, desinterés, desidia, …. e intereses creados, nada se puede hacer en un juego de uno contra todos. Ya el visionario César Manrique lo adelantó a nivel general para los valores paisajísticos, pero también en el arquitectónico, señalando directamente a la clase política de Lanzarote: “Menuda herencia para las generaciones futuras con esta panda de burros”, expresión que
fácilmente podría extrapolarse a Fuerteventura.

En esta lucha intermitente por conseguir conservar algo, aunque no fuese mucho, pero que permitiera perpetuar un pequeño espacio para rememorar los orígenes de la capital majorera me enfrasqué en el insomnio nocturno para no lograr nada, sino la mayor de las incomprensiones. Con esa certeza he podido concluir que hasta que no se jubilen unos cuantos del Cabildo no habrá nada que hacer en esta cuestión y en algunas otras relativas a nuestro abandonado patrimonio cultural. Esas personas han pasado de ser los
salvadores del patrimonio en los ochenta y parte de los noventa a convertirse en sus principales detractores, por no decir traidores a sus principios, …. Y es que si no, como se explica que la única manera de que se declarase BIC la Montaña de Tindaya –el mayor conjunto de grabados podomorfos del mundo- fuese por medio de un dictamen judicial, … ¿tan ciegos/as están o es que actúan por intereses partidistas? ¡cuándo ni siquiera se ve una montaña, … como les vamos a pedir que vean unas simples viviendas!. Sólo queda esperar a que los que enchufen nuevos lleguen con ganas de trabajar y no de poner
palos en las ruedas.

Un breve recorrido por la histórica desprotección de todo el patrimonio de la capital de Fuerteventura –al presente sólo existe un BIC: la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario- nos permite conocer cómo solo en los últimos años del pasado siglo se tomaron decisiones que permitieron preservar unas pocas viviendas del centro histórico con la aprobación de un frágil Plan de Especial Protección, siendo alcalde D. Eustaquio Santana. Con todo, el tiempo fue transcurriendo y un nuevo Plan General de Organización Urbana de 2017 hizo desaparecer hasta esta limitadísima protección, pasando de nuevo a estar la veda abierta para que la especulación inmobiliaria volviese a campar a sus anchas en pleno centro de Puerto del Rosario.

Debe concretarse que durante ese momento los partidos políticos que gobernaban en la capital fueron Coalición Canaria, PSOE, Nueva Canarias y Asambleas Municipales de Fuerteventura. Al respecto resulta, cuando menos sospechoso y curioso el hecho de que entre tanta cabeza pensante: cargos políticos, cargos de confianza y técnicos municipales ninguno cayera en la cuenta de que como digna capital insular se debía blindar al menos una zona que se merecía preservar y hermosear a bien de conservar nuestra
identidad como pueblo y de paso actuar como atractivo turístico,… si a todo ello sumamos la inacción apreciada desde un Cabildo que se limitaba a hacer inventarios, listados, relaciones, … que no poseen carácter vinculante, …. Es claro que el interés no puede ser otro que el inmobiliario-especulativo: dinero rápido y fácil, … y sin obstáculo alguno.

Tras conocer lo evidente –que del Viejo Puerto de Cabras no quedaría nada- decidí presentar esta iniciativa de propuesta de BIC, en la categoría de conjunto histórico, pensando que un despiste o las faltas de ganas de trabajar en este campo del patrimonio cultural no podían condenar a tantos edificios y espacios levantados por nuestros ancestros, …. Sin embargo, todo estaba acordado de antemano, … siendo por ello que del viejo Puerto de Cabras sólo dejarán la iglesia parroquial.

Al presente puedo afirmar que el proceso ha sido muy erosivo, largo y agotador a ratos, … pero el mismo me ha ayudado a conocer muy de cerca a supuestos defensores del patrimonio, a políticos gandules, a técnicos que prácticamente se dedican a fichar y desayunar, …. Y por supuesto, a empresarios que de uno u otro modo se encuentran detrás de la destrucción de un patrimonio rico y sin parangón en el momento actua,l para dar cabida a más bloque y hormigón, a una arquitectura banal, sin interés alguno. Para que un
arquitectillo del presente deje su huella el resto de los mortales debemos de privarnos de poder contemplar y disfrutar de un legado que entre unos y otros han dejado ir muriendo, unos por acción y otros por omisión. En ello el conjunto de la sociedad majorera también es responsable, pues con su silencio han sido copartícipes de los continuos atropellos a que se ve sometido, y es que si bien el turismo y la construcción, con los empleos que genera y la riqueza que traen alimentan nuestros estómagos, nuestro alma como pueblo agoniza demoliéndolo desde los cimientos.

En el camino de esta iniciativa, que nunca ha sido respaldada por ninguna institución –ni ayuntamiento de Puerto del Rosario ni Cabildo de Fuerteventura- quedan momentos para recordar, yendo desde aquellos iniciales cuando incluso se llegó a realizar una mesa debate en la zona de Las Cuevas -con varios técnicos y especialistas, además del actual alcalde de Puerto del Rosario-, un concierto con varios solistas y grupos defensores de la cultura majorera –entre otros A.F. de Tetir, del que forma parte el actual Consejero de
Cultura, Rayco León-, se pasó por momentos de tensión con amenazas veladas para no molestar en esta cuestión, otros de cierta satisfacción por haber logrado que se iniciara un Catálogo de Protección Arquitectónico municipal (que al presente se encuentra paralizado, aunque las medidas cautelares deberían velar para impedir nuevos derribos).

Esta lucha de uno contra todos ha sido un camino difícil, lleno de obstáculos lógicos, pero también de minas ocultas, siendo los momentos más tristes aquellos marcados por el derribo de viviendas históricas que hasta el Cabildo reconoce como protegibles por sus valores, pero que sin embargo se muestran pasivos frente a la barbarie de la piqueta… caso de la antigua Pensión Zamora y de la casa que acogía el antiguo cuartel de la Guardia Civil, … No podemos olvidarnos de unas declaraciones en las que se llegó a señalar a determinadas personas del mundo de la cultura y propietarios de inmuebles de la zona que con sus acciones y opiniones se mostraban en este caso críticos con cualquier defensa del casco viejo, quizás por intereses particulares.

Tras esas manifestaciones encendidas un exconcejal del ayuntamiento capitalino tuvo el valor de llevarme ante los tribunales por citarle como uno de los que se oponía a proteger nada en la zona, y ante la afirmación de no entenderse el comportamiento de las distintas administraciones sino como fruto de una auténtica mafia, recogiendo con ello un sentir generalizado entre la población, dado que la Ley debería ser la misma para todos. Sin embargo, hubo avenimiento y el agua no llegó al río, si bien se desveló que,
a pesar de negarlo, dicho cargo político resultó ser propietario en parte de algún bien inmueble.

A lo largo del camino resulta paradójico como el único partido y persona que apoyó la iniciativa fue Podemos Fuerteventura -en la persona de D. Andrés Briansó-, que precisamente es el que firma el nuevo rechazo de la tercera propuesta del historiador, …frente a esta resolución se demuestra aquello de “por sus actos los conoceréis” y es que si bien en la oposición se mostraba decidido a apoyar todo el proyecto, … ahora se ha escudado hasta en el absurdo para rechazar ni siquiera la posibilidad de que la iniciativa
pasara a la Dirección General de Patrimonio Cultural, … precisamente la misma que, durante el mandato de D. Miguel Ángel Clavijo Redondo, misteriosamente perdió una copia de la propuesta presentada en el Cabildo –en dos volúmenes- sin que al presente aparezca, y sin que se tomasen cartas ante el caos del patrimonio cultural de Fuerteventura. Y es que más de año y medio tuvo el consejero D. Andrés Briansó para tomar cartas en el asunto, … pero se entiende que los intereses eran otros.

En 2019, tras la insistencia de Podemos Canarias, y tras mostrarme más que reacio a presentarme en ningún cargo político, decidí reflexionar que, quizás, y solo quizás, desde el Parlamento de Canarias se podría haber avanzado en la comprensión del patrimonio canario y acercarnos a la imperiosa necesidad de preservarlo a toda costa, agilizando y simplificando la “burocracia” y los trámites conducentes a que iniciativas como la mía llegaran a buen puerto. Entre otras cosas se expuso la necesidad de que todos los
municipios canarios contaran con un catálogo arquitectónico aprobado en un plazo concreto, y no apostar por el mismo, pero sin poner fechas, pues así no funciona. Sin embargo, muchos/as no entendieron aquello de candidato independiente y la jugada no salió, … quizás para mi fortuna, pero para desgracia de las propuestas relativas al patrimonio cultural majorero y de toda Canarias.

En el camino quedó mi militancia en una Asamblea Majorera, que ya no era más que la sombra de lo que había sido, aquellos años ochenta y noventa de auténtico avance, y que en los últimos tiempos se vio marcada por, salvo meritorias excepciones, un nacionalismo mal entendido,… pues ¿qué nacionalista permite que su patrimonio cultural se caiga a trozos?, aunque algunos amigos quedaron en una organización que ha parido algunos de los mejores políticos majoreros…. También algunos de los peores.

En cualquier caso, ya no hay nada que hacer por salvar a este enfermo, lo van a enterrar vivo, y es que los restos del Viejo Puerto de Cabras no tendrán solución de continuidad a causa de la especulación, los intereses inmobiliarios, la incompetencia y ceguera de la clase política y las pocas ganas de trabajar de los técnicos encargados que son los que en última instancia no han sido capaces de redactar una propuesta a su gusto, para salvar algo del núcleo viejo de la capital, ….

Esta última respuesta, en la que desde la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Difusión del Patrimonio Cultural en la que se me piden hasta los negativos de las fotos habla por sí mismo de los personajes que andan por ahí destruyendo más que creando. Sólo la jubilación de algunos de nuestros nefastos responsables en el campo del patrimonio podría dar carta blanca a proteger algo de un patrimonio histórico insular que se cae a pedazos, … y de muestra un botón: la Casa del Inglés, en La Oliva, el BIC peor conservado de toda Canarias.

Fdo. Carmelo Torres Torres

Doctor en Historia y Máster Internacional en Restauración del Patrimonio Edificado

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