Qué pasa cuando el Alzheimer llega a una casa en Fuerteventura

El Alzheimer es la causa de demencia más frecuente –representa el 60-80 por ciento de todos los casos de demencia-, seguida de la demencia vascular y de otras como la demencia por cuerpos de Lewy o la demencia frontotemporal. El Alzheimer no es solo la principal causa de discapacidad en personas mayores en España, sino que también es la patología que genera uno de los mayores gastos sociales: el coste por paciente de Alzheimer se estima que ronda entre 27.000 y 37.000 euros anuales en España. En El Magacín recibimos al Dr. Geriatra del Hospital de Fuerteventura, Javier Acosta, a las representantes de la Asociación de Familiares y Enfermos Fuerteventura – Lanzarote, Ornella González (Trabajadora Social) y Cristina González (Psicóloga) y el testimonio de Mónica González, cuyos familiares padecen una enfermedad que también ha transformado su vida personal.

Por otra parte, el especialista en Geriatría, Javier Acosta, abordó las estrategias de prevención sobre los factores de riesgo de demencia conocidos, que conseguirían disminuir el impacto de esta enfermedad en nuestra sociedad. Algunos estudios señalan que llevar hábitos de vida saludables podría reducir hasta un 40 por ciento los casos de Alzheimer, o al menos retrasar el debut clínico de la enfermedad.

Existen diversos factores de riesgo potencialmente modificables como: el control de los factores de riesgo vasculares, un mayor nivel educativo o cambios en los estilos de vida, principalmente un mayor nivel de actividad física, adopción de dietas más saludables y abandono de hábitos tóxicos como el tabaquismo.

La demencia es una de las principales causas de discapacidad en nuestro entorno, que afectando tanto al paciente como al cuidador, al tratarse de una patología crónica que provoca mayor dependencia. En el 80% de los casos, los responsables del cuidado del paciente suelen ser los familiares. En este sentido, el testimonio de Mónica González insistió en la ‘necesidad urgente del establecimiento de una Política de Estado de Alzheimer’, para apoyar a las familias. Canarias y Cataluña son las comunidades con listas de espera más elevadas con más del 37 por ciento de sus dependientes sin atender.

La cifra de casos de Alzheimer y demencia se duplica cada quince años por el envejecimiento de la población y el incremento de la esperanza de vida. Cada año se diagnostica a 40.000 afectados nuevos, alcanzado los 800.000 enfermos en todo el territorio nacional, aproximadamente unos 24.000 en Canarias, según Juan Rafael García Rodríguez, vicepresidente de Alzheimer Canarias y jefe de Neurología del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria. Se trata de una enfermedad degenerativa y de las ‘más frecuentes’ dentro de las demencias, que aumenta de forma exponencial con la edad. Es decir, afecta al 5% de la población mayor de 60 años, al 20% por encima de 80 y al 30% de los mayores de 90, explicó.

Tanto la asociación como los especialistas inicieron en la necesidad de establecer un diagnóstico precoz y en acudir al especialista ante los primeros síntomas, ya que aún existe un alto número de personas  afectadas en Canarias sin diagnosticar.

Señales de alerta de la aparición del Alzheimer
  • Olvidarse o tener dificultades para recordar información reciente.
  • Desorientarse en lugares muy conocidos.
  • Repetir en bucle una misma pregunta.
  • Tener problemas para seguir instrucciones o planificar actividades cotidianas como cocinar, realizar la compra o tomar la medicación de forma correcta.
  • Cometer errores en la percepción del paso del tiempo, como por ejemplo, confundir a conocidos actuales con otros que forman parte de su pasado.
  • Perder el interés por actividades que antes le gustaban o tener dificultades para llevarlas a cabo.
  • Presentar cambios en el estado de ánimo o en el humor.
  • Mostrar una menor preocupación por el aspecto y la higiene personal o del hogar.
  • Perder objetos importantes o dinero, de forma más frecuente de la habitual.
  • Mostrar dificultades para seguir una conversación.
  • Ser más vulnerable o susceptible de caer en engaños por parte de otros, debido a una disminución en la capacidad de juicio.

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